martes, 10 de julio de 2012

"Corazón blanco, corazón negro", de Jonathan Odell

“Corazón blanco, corazón negro” es una novela de Jonathan Odell publicada en 2012. Ambientada en Mississippi (lugar del que es originario el autor) en 1847, retrata con fidelidad la realidad social del sur de Estados Unidos durante el siglo XIX, una realidad dominada por la esclavitud y la discriminación racial. 

Granada, una recién nacida de color, es arrebatada de los brazos de su madre al poco de nacer para ser entregada a la señora Amanda, la esposa del “amo”, quien acaba de perder a una hija. Criada en un lugar que no le corresponde, Granada se aleja de sus orígenes hasta llegar a despreciarlos y a olvidar quién es realmente hasta la llegada de Polly, una anciana curandera cuyo objetivo no sólo es curar a los esclavos enfermos, sino también eliminarles la “ceguera” que les impide ver lo injusto de su condición. Polly instruirá a Granada y, al mismo tiempo, la ayudará a regresar a sus orígenes y descubrir las cosas que realmente importan. 

Jonathan Odell defiende el valor de la libertad y la define como la capacidad de decir sí o no ante cualquier situación que se nos plantee, algo que para quienes jamás han tenido dicha oportunidad ,no es ni siquiera posible imaginar. Así mismo, su novela es una crítica a la discriminación racial y al etnocentrismo propio del hombre blanco, quien a lo largo de la historia siempre se ha considerado por encima del resto de razas, en este caso concreto, de la raza negra. Sus argumentos, perfectamente expuestos y defendidos a través de la anciana Polly, resultan difíciles de rebatir incluso para la joven Granada, quien no puede imaginar una vida diferente a la que siempre ha vivido, donde sea capaz de elegir por sí misma y, al mismo tiempo, sintiéndose verdadera parte de un sitio. Odell, en una novela que podría ser perfectamente comparable a la de “Criadas y señoras” o “Con el corazón en la mano” consigue adentrarse en la conciencia del lector y hacerle reflexionar sobre cuestiones como estas, tan trascendentales y, al mismo tiempo, tan ignoradas no sólo en el pasado, sino también actualmente. 

Otro de los aspectos destacables de la novela es la construcción psicológica de los personajes, y es aquí donde Odell pone de manifiesto su reputación como psicólogo, pues son los personajes los que cautivan al lector. Por una parte tenemos a Granada, una niña egoísta e insolente, que reniega de sus orígenes y prioriza el materialismo a la capacidad de elegir; por otro lado, en contraste con la pequeña, tenemos a Polly, una cascarrabias en apariencia, pero idealista por dentro, altruista y cuya máxima fundamental es la libertad de cualquier ser humano, sea cual sea su origen. Es precisamente el choque de los ideales de la experimentada Polly con los de la inocente Granada los que hacen que la novela avance y se produzca una fuerte evolución en el personaje de Granada, quien acabará dándose cuenta de que la persona a la que peor ha tratado en su vida es la única que realmente la ha querido y la ha visto tal y como es y quien la salvará de una vida destinada a la condena. 

Uno de los mensajes más importantes que contiene el libro, sin duda, es que no debemos olvidar nuestros orígenes, ni tampoco avergonzarnos ni renegar de estos, pues ignorarlos supone no saber quiénes somos y perder nuestra identidad. En una ágil lectura que va alternando el pasado y el presente de la protagonista, Odell nos demuestra cómo la vida, a pesar de sus infortunios, puede acabar sonriéndonos aún en el último momento, todo depende de nuestras decisiones y del uso que le demos a nuestra libertad. 

En definitiva, al margen del mucho o poco éxito que haya tenido en ventas, se trata de una novela que merece la pena ser leída, tanto por lo interesante de su contenido como por los personajes que la habitan.

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