domingo, 17 de junio de 2012

"La sombra del viento", de Carlos Ruíz Zafón


“Y A SOLAS SE QUEDÓ LA SOLEDAD CON SU SOLEDAD”


Dos palabras me vienen a la cabeza cuando pienso en “La sombra del viento”: soledad y redención.

Cuando el barcelonés Carlos Ruíz Zafón se aventuró en esta novela, probablemente no imaginaría que llegaría al corazón de más de diez millones de personas en todo el mundo, ni tampoco que su obra fuera a ser traducida a treinta y seis idiomas diferentes. Pese a haber escrito anteriormente obras del calibre de “El príncipe de la niebla”, “El palacio de medianoche”, “Las luces de septiembre” y “Marina”, no alcanzó verdadero reconocimiento hasta la publicación de “La sombra del viento”, obra que ha llegado a ser considerada como una de las mejores cien novelas escritas en lengua castellana en los últimos veinticinco años.

Empleando la Barcelona de la posguerra como escenario, Zafón nos introduce en la vida de Daniel Sempere, un joven huérfano de madre que vive con su padre, un hombre al que la vida no le ha tratado todo lo bien que podría, y que ostenta una modesta librería. Todo empieza el día en que Daniel, gracias a su progenitor, conoce el Cementerio de los Libros Olvidados, un misterioso lugar donde se conservan miles de libros que la humanidad ha decidido condenar al olvido. Ahí será donde Daniel descubra La sombra del viento, un libro al que alguien desea eliminar desesperadamente, y, con ello, el último recuerdo de que alguna vez existió un hombre llamado Julián Caráx, el autor de dicha obra. Sin embargo, por más que alguien se empeñe en condenar al olvido a Caráx, el joven Daniel no está dispuesto a que esto sea así y comienza a investigar en torno a la vida del hombre al que tanto admira.

Con un uso magistral de la prosa, muy difícil de encontrar hoy en día, Zafón nos sumerge en una historia cargada de intriga, suspense y amor, todo ello aderezado con un toque gótico muy sugerente y unos personajes cuyas vidas se han visto atrapadas por la soledad, una losa que parece aplastar a todos y cada uno de los personajes de esta magnífica historia, y que también vemos presente incluso en el propio ambiente: escenarios oscuros, solitarios, opresivos, lluviosos… muy acordes al estado anímico de los personajes.

Sin embargo, más allá de la soledad, “La sombra del viento” es una historia de redención: la de un personaje, Julián Caráx, que, viéndose reflejado a sí mismo en el joven Daniel, trata de hacer lo posible por evitar que este caiga en sus mismos errores y se condene a una vida maldita.

“La sombra del viento”, es, en definitiva, una novela que lo tiene todo: una historia adictiva, con personajes carismáticos (¿cómo olvidar a un individuo como Fermín, tan entrañable que incluso se ha acabado convirtiendo en el protagonista de la última novela de Zafón, “El prisionero del cielo”? ¿O a Julián Caráx, el hombre cuyo rostro parece una máscara de cuero?), una acertada mezcla de géneros y un contexto histórico que juega muy a favor de la novela.

El éxito de “El juego del ángel” y  de “El prisionero del cielo”, las dos últimas novelas escritas por Zafón y que continúan “La sombra del viento” conformando una tetralogía todavía inconclusa, no hacen sino reafirmar la enorme acogida que ha tenido el autor por parte del público.

Yo, por mi parte, seguiré esperando con ansiedad sus futuras novelas, aunque también espero que, poco a poco, se vaya desligando de la temática y del ambiente de “La sombra del viento”, lo único que hace de sus restantes novelas que resulten algo previsibles, aunque no por ello menos valiosas.

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