“Y A
SOLAS SE QUEDÓ LA SOLEDAD CON SU SOLEDAD”
Cuando el barcelonés Carlos
Ruíz Zafón se aventuró en esta novela, probablemente no imaginaría que llegaría
al corazón de más de diez millones de personas en todo el mundo, ni tampoco que
su obra fuera a ser traducida a treinta y seis idiomas diferentes. Pese a haber
escrito anteriormente obras del calibre de “El príncipe de la niebla”, “El palacio de medianoche”, “Las luces de septiembre” y “Marina”, no alcanzó verdadero
reconocimiento hasta la publicación de “La
sombra del viento”, obra que ha llegado a ser considerada como una de las
mejores cien novelas escritas en lengua castellana en los últimos veinticinco
años.
Empleando la Barcelona de la
posguerra como escenario, Zafón nos introduce en la vida de Daniel Sempere, un
joven huérfano de madre que vive con su padre, un hombre al que la vida no le
ha tratado todo lo bien que podría, y que ostenta una modesta librería. Todo
empieza el día en que Daniel, gracias a su progenitor, conoce el Cementerio de
los Libros Olvidados, un misterioso lugar donde se conservan miles de libros
que la humanidad ha decidido condenar al olvido. Ahí será donde Daniel descubra
La sombra del viento, un libro al que
alguien desea eliminar desesperadamente, y, con ello, el último recuerdo de que
alguna vez existió un hombre llamado Julián Caráx, el autor de dicha obra. Sin
embargo, por más que alguien se empeñe en condenar al olvido a Caráx, el joven
Daniel no está dispuesto a que esto sea así y comienza a investigar en torno a
la vida del hombre al que tanto admira.
Con un uso magistral de la
prosa, muy difícil de encontrar hoy en día, Zafón nos sumerge en una historia
cargada de intriga, suspense y amor, todo ello aderezado con un toque gótico
muy sugerente y unos personajes cuyas vidas se han visto atrapadas por la
soledad, una losa que parece aplastar a todos y cada uno de los personajes de
esta magnífica historia, y que también vemos presente incluso en el propio
ambiente: escenarios oscuros, solitarios, opresivos, lluviosos… muy acordes al
estado anímico de los personajes.
Sin embargo, más allá de la
soledad, “La sombra del viento” es
una historia de redención: la de un personaje, Julián Caráx, que, viéndose
reflejado a sí mismo en el joven Daniel, trata de hacer lo posible por evitar
que este caiga en sus mismos errores y se condene a una vida maldita.
“La sombra del viento”, es, en definitiva, una novela que lo tiene
todo: una historia adictiva, con personajes carismáticos (¿cómo olvidar a un
individuo como Fermín, tan entrañable que incluso se ha acabado convirtiendo en
el protagonista de la última novela de Zafón, “El prisionero del cielo”? ¿O a Julián Caráx, el hombre cuyo rostro
parece una máscara de cuero?), una acertada mezcla de géneros y un contexto
histórico que juega muy a favor de la novela.
El éxito de “El juego del ángel” y de “El
prisionero del cielo”, las dos últimas novelas escritas por Zafón y que continúan
“La sombra del viento” conformando
una tetralogía todavía inconclusa, no hacen sino reafirmar la enorme acogida que
ha tenido el autor por parte del público.
Yo, por mi parte, seguiré
esperando con ansiedad sus futuras novelas, aunque también espero que, poco a
poco, se vaya desligando de la temática y del ambiente de “La sombra del viento”, lo único que hace de sus restantes novelas
que resulten algo previsibles, aunque no por ello menos valiosas.

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