DESDOBLANDO A UN SER HUMANO
R. L. Stevenson vivió en la
segunda mitad del siglo XIX. Su infancia se vio marcada por la enfermedad y su
vida por las estrictas imposiciones morales y sociales que le inculcaron sus
padres, algo que está muy presente en El
extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Stevenson elige a un abogado,
curiosamente la profesión que él mismo hubiera podido ejercer puesto que
estudió derecho, como protagonista de esta historia, a través del cual
conocemos la historia del Dr. Jekyll. Utterson, amigo del Dr. Jekyll y a quien
este le encomienda que se encargue de su testamento, comienza a preocuparse por
el doctor al descubrir que a la persona a la que Jekyll quiere dejar su legado,
alguien llamado Edward Hyde, le precede una dudosa reputación.
Stevenson relata los
acontecimientos de una forma breve y concisa, mientras que se detiene en la
descripción de ambientes. La brevedad de su obra no se produce tanto por la
extensión de la misma como por la amenidad de su lectura, y, aunque corta, no
por ello se queda coja. El lector, una vez concluye la lectura del relato, no
tiene ninguna duda con respecto a los hechos y, lo más importante, con respecto
al porqué de los mismos. Todo el mundo tiene muy claro que el desdoblamiento de
personalidad del Dr. Jekyll en su homólogo Mr. Hyde se produce por el deseo de
este hombre de separar dos condiciones inherentes en el ser humano: el bien y
el mal, para así poder obrar con libertad y que su lado bueno no se deje
condicionar por el malo y viceversa. Pero el verdadero motivo por el que siente
la imperiosa necesidad de hacer esto no es otro que el de poder ser libre de
llevar a cabo sus deseos sin que el resto de la sociedad le juzgue por no
guardar el decoro y ofrecer una conducta honorable. La posibilidad de alcanzar
su plenitud solo puede conseguirla a través de las características de Hyde, lo
que a su vez conlleva dejar de lado las buenas virtudes de Jekyll.
El relato de Stevenson nos
presenta a un hombre tremendamente humano atormentado por un conflicto interior
en el que todos nos hemos encontrado alguna vez: ¿hacer lo qué es correcto,
aunque no nos guste, o aquello que nos agrade, aunque no sea bueno? La
diferencia, por supuesto, es que Stevenson lleva el conflicto hasta sus máximas
consecuencias al conducir al personaje a un punto de no retorno en el que,
cuando la parte negativa es la que rige el cuerpo, anula completamente los
razonamientos de la positiva; cosa que no sucede a la inversa. Que esto sea así
también tiene un sentido moralizante, pues el autor, en cierto modo, nos invita
a ignorar nuestro lado malo dejarnos llevar por el bueno, que, aunque a veces
más tedioso, también es más fructífero y reconfortante a largo plazo.
Una de las características más
destacables de la novela reside en la forma de narrar del autor. A través de un
narrador omnisciente ajeno a los personajes, Stevenson nos relata una historia
de juicios morales, pero sin embargo no juzga. Deja que nosotros, como
lectores, conozcamos unos determinados hechos, incluso lo que piensan los demás
personajes que rodean al doctor Jekyll… pero en ningún momento, como narrador,
se pronuncia al respecto haciendo juicios de valor. De hecho, una de las cosas
más curiosas, a mi juicio, es el final: a lo largo de todo el relato vamos
viendo las reacciones y lo que piensan los demás personajes al respecto, sin
embargo, justo cuando se desvela la verdad, Stevenson decide no sólo que el
narrador de la historia no juzgue los hechos (como sucede desde el principio)
sino que tampoco conozcamos el juicio que se hace Utterson con respecto a lo
que acaba de averiguar. Es por ello un final doblemente fuerte, puesto que, si
anteriormente el juicio del lector con respecto a Jekyll podía verse alterado,
ya no por el narrador sino por las valoraciones del resto de personajes, en
este momento tan clave de la historia el lector se queda completamente solo
para decidir, y lo único que cuenta ya es su opinión, no la de Utterson ni la
de ningún otro sujeto de la obra.
La importancia de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde
y el hecho de que se haya convertido en un clásico de culto se deben
principalmente a la vigencia de su obra, puesto que la dualidad humana es un
interrogante que ha existido y existirá siempre en todo ser humano. La
relevancia y la acogida de su obra se ve claramente reflejada en las numerosas
adaptaciones que han hecho de ella tanto para el cine como para el teatro.
Francamente, es una lástima
que Stevenson falleciera a la temprana edad de cuarenta y cuatro años, pues si
en el tiempo que vivió pudo escribir obras tan importantes como esta, El señor de Ballantrae, El muerto vivo,
o su obra cumbre La isla del tesoro,
¿qué no podría haber escrito de haber vivido más años?
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