jueves, 31 de octubre de 2013

"Los años de peregrinación del chico sin color", de Haruki Murakami

“VIDAS SOLITARIAS, VIDAS INCOLORAS”

Haruki Murakami, el gran autor referente de la novela actual japonesa, ha vuelto a enamorarme después de mucho tiempo. Aún recuerdo aquella vez, hace ya seis años, rodeada de libros, en que una compañera me habló de su autor favorito, que no era otro que Murakami. Y así fue como pasé a engrosar la lista de fans de este literato. Comenzando con  “Al sur de la frontera, al oeste del sol”, siguiendo por “Sputnik, mi amor”, para terminar de engancharme con “Tokio Blues”, para mí su obra cumbre, y seguir fascinándome con “Kafka en la orilla” y “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”. A partir de ahí, he de decir que el resto de sus obras, causaron en mí decepción, supongo que porque cuando alguien comienza marcando un listón muy alto, es difícil mantenerse de manera continua a la altura de las expectativas. Pese a todo, nunca perdí la esperanza de que este autor volviera a tocar mi fibra sensible de la forma en que lo había hecho antes, y de nuevo lo ha conseguido con “Los años de peregrinación del chico sin color”.

Ante todo he de advertir que Murakami no es un autor que se preste a todo tipo de públicos. Son muchas las personas a las que les cuesta captar la esencia de sus novelas y se pierden en los mundos surrealistas de este escritor, que muchas veces resultan tan incomprensibles como una película de David Lynch o extraídos de un cuadro de Picasso. Asimismo, el existencialismo tan presente en sus obras, cuestiones como el amor, la vida, la muerte, la soledad y el suicidio, invitan al lector continuamente a reflexionar sobre la vida. Quizá reflexionar no es la palabra adecuada, puede que se ajuste más, como vulgarmente decimos, “rayarse”.

Al margen de lo anteriormente dicho, si eres una persona introspectiva, sensitiva, y que muchas veces se siente desorientada en este mundo, probablemente esta novela (y otras muchas de este autor) te enganchen.

En “Los años de peregrinación del chico sin color”, como en todas las obras de Murakami, no hay “héroes”, cualquier persona de la calle podría ser su protagonista. Una vez más nos encontramos ante un hombre normal y corriente, alguien que no destaca por sus defectos, pero tampoco por sus virtudes. A sus treinta y seis años, Tsukuru, aunque no es del todo consciente, no ha logrado superar el abandono al que se vio sometido hace dieciséis años por todos sus amigos, que de repente, de la noche a la mañana, decidieron que no querían volver a verle. El duro golpe que esto supone para él, le convierten en un muerto en vida, alguien sin ilusiones, al borde de la muerte y cuyos pensamientos acarician a veces la tentativa de suicidio. Pero cuando al fin cree que ha superado ese traumático episodio de su pasado, aparece en su vida Sara, quizá la primera persona con la que se ha planteado compartirla hasta el final. Pero Sara, pese a que sus sentimientos hacia él parecen ser recíprocos, le hace ver que las heridas del pasado que él creía curadas, en verdad siguen latentes, condicionando su día a día. Así es como Tsukuru, viendo en retrospectiva su pasado, se da cuenta de las barreras que él mismo ha ido construyendo a su alrededor para protegerse del posible daño que el contacto con otras personas le pudiera generar. Desde la pérdida de sus amistades, ha sido incapaz de permitir que nadie franquee ese muro que le separa del exterior y que protege sus sentimientos de posibles daños potenciales, y si quiere que su relación con Sara funcione, no tiene más remedio que tirarlo abajo.

Así comienza la peregrinación de un hombre cualquiera, que un día se da cuenta de que el pasado no se entierra: se resuelve, pues cada asunto que se deja sin solucionar, se convierte en un problema potencial, una carga que, aunque al principio no lo parezca, llega un momento en que no podemos aligerar y hay que mirarla de frente y enfrentarla. En su caso, la solución pasa por reencontrarse con sus antiguas amistades y averiguar el porqué de la decisión de estos de no volver a verle más.  ¿Fácil? No lo creo. Probablemente pocas personas fueran capaces de hacer algo así después de tantos años, pero quizá fuera más fácil la vida si no nos quedáramos sin dar respuesta a muchos interrogantes. La verdad puede doler, pero probablemente las respuestas que tú mismo imagines sean peores.

¿Conseguirá Tsukuru la respuesta a su duda? ¿Logrará derruir esas barreras que él mismo se ha construido y que le impiden llegar a ser del todo feliz? Y ahora nos pongo a nosotros en el lugar del protagonista: ¿Somos capaces de conseguir la respuesta a nuestras dudas? ¿Tenemos la capacidad y la fuerza de voluntad suficiente para derruir las barreras que nosotros mismos hemos levantado y que nos impiden alcanzar la felicidad?


A mí, personalmente, leer este libro me ha parecido como leer mi propia biografía, quizá porque este personaje y yo compartimos la misma historia: me corto el pelo, me pongo un bigote y unos cuantos años más… ¡y Tsukuru! Pero, en mayor o en menor medida, creo que muchas personas pueden sentirse identificadas con la historia, con el protagonista o quizá con ambas cosas, porque… ¿quién no ha experimentado alguna vez la soledad, ha sentido miedo al rechazo o ha pensado que no encaja?

jueves, 24 de octubre de 2013

"Lo que encontré bajo el sofá", de Eloy Moreno

“NOS HICIERON RECORTES EN LIMPIEZA…¡Y A VER AHORA QUIÉN LIMPIA ESTO!”

Después de leer “El bolígrafo de gel verde”, no podía dejar escapar la segunda novela de Eloy Moreno, “Lo que encontré bajo el sofá”, y, si bien la primera me encantó, he de decir que esta segunda me fascinó.

No sé lo que la gente encontrará bajo el sofá de su casa, pero lo que Eloy Moreno ha encontrado debajo del “sofá de la sociedad española”… sinceramente, da mucho miedo. Supongo que por eso gran parte de los ciudadanos prefieren que la inmundicia permanezca oculta, pues como bien dice el dicho: “ojos que no ven, corazón que no siente”. Por eso,  del autor de esta obra, se puede afirmar rotundamente que es una persona valiente, que es alguien con ganas de enfrentarse a sus miedos y que quiere ayudarnos también a sus lectores a hacer eso mismo, seguramente porque la unión hace la fuerza y hay muchas cosas que una persona per se, es imposible que consiga, a menos que tenga el poder de mover a las masas.

Lo que encontré bajo el sofá” es un retrato muy crudo de la sociedad española, pero no por crudo menos verdadero. Ciudadanos corruptos, políticos corruptos, policías corruptos..., ladroneo por aquí, favoritismos por allá, coacción de la libertad, pérdida de la dignidad y de los derechos fundamentales, impotencia y “borreguismo”, una sociedad que se deja guiar por líderes que no están a la altura, y que, no contenta con eso, permite que encima se la aplaste y se la pisotee reiteradamente. Familias destrozadas, familias en proceso de destrucción; gente que roba, gente que es robada; personas que aman, personas que sufren; adolescentes que atacan, adolescentes que son atacadas… ¿Y qué es lo mejor? Lo mejor es no hacer NADA, o al menos esa es la opción por la que parece haberse decantado la gran mayoría, total, entre quedarse en el sofá cómodamente o levantarse de él para limpiar lo que hay debajo, no nos engañemos, es más fácil permanecer encima.

Pero Eloy Moreno no es un conformista, o al menos a mí no me lo parece. Creo que es alguien que cree que los cambios son posibles y que en nuestras manos está conseguirlos, pero para eso hace falta levantarse y moverse, y desde luego que después de leer esta gran novela, a mí me han dado muchas ganas de salir a la calle y formar parte del “equipo de limpieza” que quiere pasar la aspiradora debajo de ese inmenso sofá, y dejar a la sociedad libre de parásitos y de hipócritas.

Centrándome un poco en el estilo formal de la obra, si ahora mismo llevara puesto un sombrero, sin duda que me lo quitaría. Pocos son los autores que actualmente consiguen transmitirme tanto con tan pocas palabras, pero Eloy dispara las suyas directas al centro de la diana, calando bien hondo, pues ante todo tiene una forma de escribir que te hace sentir de verdad, quizá por el sentimiento con que escribe o puede que también por lo visual que es y lo fácil que resulta proyectar en la mente las imágenes que plasma en papel.

En cuanto a la trama, sin decir mucho al respecto, puesto que esta es una novela que cuando la empiezas no sabes lo que vas a encontrar (no, no tiene sinopsis en la cara posterior del libro), se desarrolla en Toledo, y ahí es donde la historia principal se entreteje con múltiples subtramas de una forma en la que es difícil no hallar similitudes con “La Colmena” de Camilo José Cela. Ambas novelas son un retrato de la sociedad española… ¿se trata de una estructura intencional o es pura coincidencia? Sea de una o de otra forma, para mí se trata de un acierto y es otra de las cosas que a mi juicio elevan el valor de la obra.

Para los que se dejaron cautivar por “El bolígrafo de gel verde”, muy probablemente no se arrepentirán de esta segunda novela en la que, por cierto, hay una pequeña alusión a la primera, apenas una línea, pero muy clara. Si tú también eres una persona que está harta de la situación que nuestro país está sufriendo actualmente, que cree que el cambio es posible y que se ha cansado de que le tomen el pelo, esta es tu novela. Si, por el contrario, crees que esta es la sociedad en la que te gustaría vivir siempre y en la que quisieras que crecieran tus hijos o tus nietos… entonces mejor no, haces bien quedándote en el sofá.


lunes, 21 de octubre de 2013

"Verónika decide morir", de Paulo Coelho

“DESPERTAR A LA VIDA”

Con un título tan intrigante, a la par que llamativo, es lógico sentirse atraída por la afamada novela de Paulo Coelho, “Verónica decide morir”, y al fin, después de mucho tiempo, ha venido a parar a mis manos un ejemplar… ¡que tan sólo me ha durado una tarde!

Probablemente, cualquier lector habitual (y no tan habitual), haya oído hablar alguna vez del autor de ésta y muchas otras obras, como: “Once minutos”, “Manual del guerrero de la luz”, “El Aleph” o su aclamadísima “El alquimista”, y si me preguntáis por el éxito de sus novelas, me atrevería a decir, pese a que es una impresión totalmente subjetiva, que es por la profundidad, al tiempo que sencillez, de sus narraciones. Leer a Paulo Coelho es como leerse a uno mismo, pues sin duda te invita a reflexionar y a profundizar más en experiencias vitales que, quién más y quién menos, todos alguna vez hemos sentido o experimentado. Las obras de Coelho son reflexión, son espiritualidad, pensamientos filosóficos y, en ocasiones, incluso una medicina, pero no una medicina cualquiera… sino una medicina para el alma.

En “Verónika decide morir”, Paulo Coelho nos invita a asomarnos a la vida de una joven de veinticuatro años que, aparentemente, tiene todas las claves para ser feliz: es una chica atractiva a la que no le faltan pretendientes, tiene una buena preparación académica y una familia que la quiere, pero, pese a todo, la monotonía de su vida le impide ser feliz. Y así, en su habitación de Ljubljana, desde la que curiosamente puede verse la estatua del poeta romántico France Preseren (quizá en una alusión a la muerte prematura), decide quitarse la vida. Pero su intento, sin embargo, resulta infructuoso, y la joven despierta en el sanatorio mental de Villete. Los médicos le pronostican que los daños irreparables que ha provocado en su organismo no van a permitir que su cuerpo siga con vida apenas una semana, y podemos hablar en este momento de “el despertar de Verónika”, el de una joven que vivía una pesadilla y que en lugar de morir, despertó en una vida desconocida, cuyos caminos le ofrecían nuevas posibilidades otrora no exploradas.

Pese a su persistente deseo de morir, Verónika se resigna a esperar a que sea la muerte la que venga a su encuentro y, rodeada de otras muchas personas rechazadas por la sociedad por el simple hecho de ser diferentes, emprende un “viaje” de búsqueda interior guiada por los consejos de sus nuevos compañeros. Y es en esa búsqueda cuando Verónika se da cuenta de por qué su vida la ha conducido a donde está: su miedo permanente al “qué dirán los demás”, su deseo de agradar y cumplir con las expectativas de otras personas rechazando las suyas propias, su temor a manifestar su verdadero yo y a explorar nuevos senderos… y entonces se da cuenta de que desearía tener una nueva oportunidad, empezar de cero y seguir adelante con su vida, aprendiendo poco a poco a vivir conforme a sus nuevos descubrimientos.

“Verónika decide morir” es una invitación a la vida, es un continuo mensaje de aliento y de esperanza. Muchas veces las nubes nos impiden ver el sol, pero tarde o temprano, la tormenta amaina y el cielo se despeja; y si alguien como Verónika puede tener una nueva oportunidad…, ¿por qué no buscar nosotros la nuestra?




miércoles, 16 de octubre de 2013

"Battle Royale", de Koushun Takami

"A VIDA O MUERTE"

42 estudiantes… sólo uno puede sobrevivir. Así arranca esta gran obra de culto japonesa, que ha dado la vuelta al mundo y ha inspirado un spinoff manga, una serie de cómics, dos películas y ha sido fuente de inspiración para la famosa saga de “Los juegos del hambre”.

Cada año, en la República del Gran Oriente Asiático, el estado pone en marcha una serie de medidas para controlar las rebeliones y continuar el totalitarismo. Este conjunto de medidas, conocido como el Programa, no tiene otro objetivo que el de fomentar la competitividad de los más jóvenes, al más puro estilo nietzscheniano, promoviendo la supervivencia de los mejores: los “superhombres” (o “súper-mujeres, quién sabe). Media centena de clases de instituto son seleccionadas  anualmente de manera aleatoria para someterse a una “Battle Royale”. Los alumnos son recluidos en una isla de la que no pueden escapar, solo uno puede salir con vida, y la única ley que impera es: “Matar o morir”.

En estas circunstancias, Takami, con el peso de cuarenta y un estudiantes menores de edad en su conciencia, arranca esta historia en la que destapa sin ningún tapujo lo peor del ser humano: una sociedad en la que se derrama sangre para el disfrute y enriquecimiento de unos pocos, un pueblo que permanece impertérrito a las masacres anuales que se retransmiten cual Gran Hermano y una espiral de traiciones y violencia desatada por el egoísmo desenfrenado que supone la lucha por la supervivencia.

Sin embargo, no todo lo que se destapa es negativo, pues así como están presentes la desconfianza, la venganza, el miedo o el egoísmo, también la obra está plagada de lealtad, sacrificio, amor y compromiso, en distintas medidas.

Llena de giros sorprendentes, muertes inesperadas y muchísima tensión, “Battle Royale” es una historia trepidante que atrapa al lector desde la primera de sus páginas. No se trata sólo de la agilidad narrativa de Takami, sino también de la construcción de los personajes (en especial de los principales), y de su manera de enfocar los hechos, que no hacen sino generar empatía en el lector y crearle una necesidad continua de saber qué va a pasar.

Si le gustan las historias que le hagan cuestionar el valor de la ética y la moralidad, impregnadas de crítica social y llenas de acción, sin duda alguna, esta es su novela; por el contrario…, absténganse sensibles.