jueves, 24 de octubre de 2013

"Lo que encontré bajo el sofá", de Eloy Moreno

“NOS HICIERON RECORTES EN LIMPIEZA…¡Y A VER AHORA QUIÉN LIMPIA ESTO!”

Después de leer “El bolígrafo de gel verde”, no podía dejar escapar la segunda novela de Eloy Moreno, “Lo que encontré bajo el sofá”, y, si bien la primera me encantó, he de decir que esta segunda me fascinó.

No sé lo que la gente encontrará bajo el sofá de su casa, pero lo que Eloy Moreno ha encontrado debajo del “sofá de la sociedad española”… sinceramente, da mucho miedo. Supongo que por eso gran parte de los ciudadanos prefieren que la inmundicia permanezca oculta, pues como bien dice el dicho: “ojos que no ven, corazón que no siente”. Por eso,  del autor de esta obra, se puede afirmar rotundamente que es una persona valiente, que es alguien con ganas de enfrentarse a sus miedos y que quiere ayudarnos también a sus lectores a hacer eso mismo, seguramente porque la unión hace la fuerza y hay muchas cosas que una persona per se, es imposible que consiga, a menos que tenga el poder de mover a las masas.

Lo que encontré bajo el sofá” es un retrato muy crudo de la sociedad española, pero no por crudo menos verdadero. Ciudadanos corruptos, políticos corruptos, policías corruptos..., ladroneo por aquí, favoritismos por allá, coacción de la libertad, pérdida de la dignidad y de los derechos fundamentales, impotencia y “borreguismo”, una sociedad que se deja guiar por líderes que no están a la altura, y que, no contenta con eso, permite que encima se la aplaste y se la pisotee reiteradamente. Familias destrozadas, familias en proceso de destrucción; gente que roba, gente que es robada; personas que aman, personas que sufren; adolescentes que atacan, adolescentes que son atacadas… ¿Y qué es lo mejor? Lo mejor es no hacer NADA, o al menos esa es la opción por la que parece haberse decantado la gran mayoría, total, entre quedarse en el sofá cómodamente o levantarse de él para limpiar lo que hay debajo, no nos engañemos, es más fácil permanecer encima.

Pero Eloy Moreno no es un conformista, o al menos a mí no me lo parece. Creo que es alguien que cree que los cambios son posibles y que en nuestras manos está conseguirlos, pero para eso hace falta levantarse y moverse, y desde luego que después de leer esta gran novela, a mí me han dado muchas ganas de salir a la calle y formar parte del “equipo de limpieza” que quiere pasar la aspiradora debajo de ese inmenso sofá, y dejar a la sociedad libre de parásitos y de hipócritas.

Centrándome un poco en el estilo formal de la obra, si ahora mismo llevara puesto un sombrero, sin duda que me lo quitaría. Pocos son los autores que actualmente consiguen transmitirme tanto con tan pocas palabras, pero Eloy dispara las suyas directas al centro de la diana, calando bien hondo, pues ante todo tiene una forma de escribir que te hace sentir de verdad, quizá por el sentimiento con que escribe o puede que también por lo visual que es y lo fácil que resulta proyectar en la mente las imágenes que plasma en papel.

En cuanto a la trama, sin decir mucho al respecto, puesto que esta es una novela que cuando la empiezas no sabes lo que vas a encontrar (no, no tiene sinopsis en la cara posterior del libro), se desarrolla en Toledo, y ahí es donde la historia principal se entreteje con múltiples subtramas de una forma en la que es difícil no hallar similitudes con “La Colmena” de Camilo José Cela. Ambas novelas son un retrato de la sociedad española… ¿se trata de una estructura intencional o es pura coincidencia? Sea de una o de otra forma, para mí se trata de un acierto y es otra de las cosas que a mi juicio elevan el valor de la obra.

Para los que se dejaron cautivar por “El bolígrafo de gel verde”, muy probablemente no se arrepentirán de esta segunda novela en la que, por cierto, hay una pequeña alusión a la primera, apenas una línea, pero muy clara. Si tú también eres una persona que está harta de la situación que nuestro país está sufriendo actualmente, que cree que el cambio es posible y que se ha cansado de que le tomen el pelo, esta es tu novela. Si, por el contrario, crees que esta es la sociedad en la que te gustaría vivir siempre y en la que quisieras que crecieran tus hijos o tus nietos… entonces mejor no, haces bien quedándote en el sofá.


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