lunes, 21 de octubre de 2013

"Verónika decide morir", de Paulo Coelho

“DESPERTAR A LA VIDA”

Con un título tan intrigante, a la par que llamativo, es lógico sentirse atraída por la afamada novela de Paulo Coelho, “Verónica decide morir”, y al fin, después de mucho tiempo, ha venido a parar a mis manos un ejemplar… ¡que tan sólo me ha durado una tarde!

Probablemente, cualquier lector habitual (y no tan habitual), haya oído hablar alguna vez del autor de ésta y muchas otras obras, como: “Once minutos”, “Manual del guerrero de la luz”, “El Aleph” o su aclamadísima “El alquimista”, y si me preguntáis por el éxito de sus novelas, me atrevería a decir, pese a que es una impresión totalmente subjetiva, que es por la profundidad, al tiempo que sencillez, de sus narraciones. Leer a Paulo Coelho es como leerse a uno mismo, pues sin duda te invita a reflexionar y a profundizar más en experiencias vitales que, quién más y quién menos, todos alguna vez hemos sentido o experimentado. Las obras de Coelho son reflexión, son espiritualidad, pensamientos filosóficos y, en ocasiones, incluso una medicina, pero no una medicina cualquiera… sino una medicina para el alma.

En “Verónika decide morir”, Paulo Coelho nos invita a asomarnos a la vida de una joven de veinticuatro años que, aparentemente, tiene todas las claves para ser feliz: es una chica atractiva a la que no le faltan pretendientes, tiene una buena preparación académica y una familia que la quiere, pero, pese a todo, la monotonía de su vida le impide ser feliz. Y así, en su habitación de Ljubljana, desde la que curiosamente puede verse la estatua del poeta romántico France Preseren (quizá en una alusión a la muerte prematura), decide quitarse la vida. Pero su intento, sin embargo, resulta infructuoso, y la joven despierta en el sanatorio mental de Villete. Los médicos le pronostican que los daños irreparables que ha provocado en su organismo no van a permitir que su cuerpo siga con vida apenas una semana, y podemos hablar en este momento de “el despertar de Verónika”, el de una joven que vivía una pesadilla y que en lugar de morir, despertó en una vida desconocida, cuyos caminos le ofrecían nuevas posibilidades otrora no exploradas.

Pese a su persistente deseo de morir, Verónika se resigna a esperar a que sea la muerte la que venga a su encuentro y, rodeada de otras muchas personas rechazadas por la sociedad por el simple hecho de ser diferentes, emprende un “viaje” de búsqueda interior guiada por los consejos de sus nuevos compañeros. Y es en esa búsqueda cuando Verónika se da cuenta de por qué su vida la ha conducido a donde está: su miedo permanente al “qué dirán los demás”, su deseo de agradar y cumplir con las expectativas de otras personas rechazando las suyas propias, su temor a manifestar su verdadero yo y a explorar nuevos senderos… y entonces se da cuenta de que desearía tener una nueva oportunidad, empezar de cero y seguir adelante con su vida, aprendiendo poco a poco a vivir conforme a sus nuevos descubrimientos.

“Verónika decide morir” es una invitación a la vida, es un continuo mensaje de aliento y de esperanza. Muchas veces las nubes nos impiden ver el sol, pero tarde o temprano, la tormenta amaina y el cielo se despeja; y si alguien como Verónika puede tener una nueva oportunidad…, ¿por qué no buscar nosotros la nuestra?




2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Por supuesto que todo lo que construimos y todas las creencias las elaboramos en base a experiencias previas, pero no por ello debemos de reaccionar ante las oportunidades con miedo excesivo ante el fracaso de experiencias anteriores, eso sí...siempre actuar con cautela y pies de plomo ;)

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