“DESPERTAR A LA VIDA”
Probablemente, cualquier
lector habitual (y no tan habitual), haya oído hablar alguna vez del autor de
ésta y muchas otras obras, como: “Once
minutos”, “Manual del guerrero de la luz”, “El Aleph” o su aclamadísima “El alquimista”, y si me preguntáis por
el éxito de sus novelas, me atrevería a decir, pese a que es una impresión
totalmente subjetiva, que es por la profundidad, al tiempo que sencillez, de
sus narraciones. Leer a Paulo Coelho es como leerse a uno mismo, pues sin duda
te invita a reflexionar y a profundizar más en experiencias vitales que, quién
más y quién menos, todos alguna vez hemos sentido o experimentado. Las obras de
Coelho son reflexión, son espiritualidad, pensamientos filosóficos y, en
ocasiones, incluso una medicina, pero no una medicina cualquiera… sino una
medicina para el alma.
En “Verónika decide morir”, Paulo Coelho nos invita a asomarnos a la
vida de una joven de veinticuatro años que, aparentemente, tiene todas las
claves para ser feliz: es una chica atractiva a la que no le faltan
pretendientes, tiene una buena preparación académica y una familia que la
quiere, pero, pese a todo, la monotonía de su vida le impide ser feliz. Y así, en
su habitación de Ljubljana, desde la que curiosamente puede verse la estatua
del poeta romántico France Preseren (quizá en una
alusión a la muerte prematura), decide quitarse la vida. Pero su intento, sin
embargo, resulta infructuoso, y la joven despierta en el sanatorio mental de
Villete. Los médicos le pronostican que los daños irreparables que ha provocado
en su organismo no van a permitir que su cuerpo siga con vida apenas una semana,
y podemos hablar en este momento de “el despertar de Verónika”, el de una joven
que vivía una pesadilla y que en lugar de morir, despertó en una vida
desconocida, cuyos caminos le ofrecían nuevas posibilidades otrora no
exploradas.
Pese a su persistente deseo de
morir, Verónika se resigna a esperar a que sea la muerte la que venga a su
encuentro y, rodeada de otras muchas personas rechazadas por la sociedad por el
simple hecho de ser diferentes, emprende un “viaje” de búsqueda interior guiada
por los consejos de sus nuevos compañeros. Y es en esa búsqueda cuando Verónika
se da cuenta de por qué su vida la ha conducido a donde está: su miedo
permanente al “qué dirán los demás”, su deseo de agradar y cumplir con las
expectativas de otras personas rechazando las suyas propias, su temor a
manifestar su verdadero yo y a explorar nuevos senderos… y entonces se da
cuenta de que desearía tener una nueva oportunidad, empezar de cero y seguir
adelante con su vida, aprendiendo poco a poco a vivir conforme a sus nuevos descubrimientos.
“Verónika decide morir” es una
invitación a la vida, es un continuo mensaje de aliento y de esperanza. Muchas
veces las nubes nos impiden ver el sol, pero tarde o temprano, la tormenta amaina
y el cielo se despeja; y si alguien como Verónika puede tener una nueva
oportunidad…, ¿por qué no buscar nosotros la nuestra?
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPor supuesto que todo lo que construimos y todas las creencias las elaboramos en base a experiencias previas, pero no por ello debemos de reaccionar ante las oportunidades con miedo excesivo ante el fracaso de experiencias anteriores, eso sí...siempre actuar con cautela y pies de plomo ;)
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